Rescatan un símbolo

El INAH la lleva a una iglesia de Pisté, Tinum

EFE DiariodeYucatan

2022-08-06T07:00:00.0000000Z

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Compania tipografica Yucateca

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YUCATÁN

Cruz verde que atestiguó la Guerra de Castas es rescatada por el INAH y llevada a una capilla de Pisté, en Tinum. A 175 años de la Guerra de Castas, o movimiento rebelde de los indígenas de la Península de Yucatán, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) rescató una enorme cruz verde de madera policromada del siglo XVIII que actualmente simboliza la pacificación de los antiguos habitantes del pueblo maya. La guerra de castas fue un conflicto desatado en julio de 1847 entre los indígenas mayas de la península de Yucatán y las élites criollas, la cual terminó en 1901 con la ocupación de la capital maya de Chan Santa Cruz por parte de las tropas del Ejército mexicano. “Para el INAH es importante rescatar y trasladar la cruz a la capilla de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción (...) es como un símbolo de paz de la Guerra de Castas que comenzó en julio de 1847 y terminó en 1901”, contó Arturo Chab Cárdenas, delegado del Centro INAH Yucatán. El traslado de la cruz, que se realizó desde el campamento arqueológico de Chichén Itzá y terminó en el centro del poblado de Pisté, la comisaría de Tinum, fue un espectáculo más para los turistas que atestiguaron la colorida procesión que iba al ritmo de la charanga. Para los habitantes de Pisté significa un anhelo cumplido: “después de más de medio siglo, nuestra cruz vuelve a tener esplendor, tenía muchos años descuidada en la capilla igualmente deteriorada”, contaron dos mujeres de la tercera que portaban estandartes durante el largo recorrido de la procesión. Frente a ellas, encabezando el contingente estaba el director de la zona arqueológica de Chichén Itzá, Marco Antonio Santos Ramírez, quien confirmó la importancia de la cruz verde para el pueblo maya. “El color en las cruces estuvo relacionado con la Guerra de Castas, fue como un símbolo para los mayas y sus movimientos rebeldes contra el sometimiento de los hacendados, criollos y españoles en 1847”, expuso. Para el historiador y escritor mexicano Adolfo Camilo Góngora López, “no debe llamarse Guerra de Castas, porque en Yucatán no hay castas, fue una guerra de rebelión de los indígenas apodados los Cruzo'ob contra los españoles, mestizos, criollos e incluso algunos mayas”. Góngora López explicó que el nombre correcto del evento bélico que tardó 54 años (1874 a 1901), debe ser guerra social o rebelión maya. “En esa época, los mayas de la Península de Yucatán se levantaron cansados de la esclavitud, robo de tierras, violación de sus mujeres y la miseria en la que los tenían los criollos, españoles y mestizos”, agregó. La cruz, un símbolo Sin embargo, coincidió con los investigadores del INAH en que la Cruz Verde fue un elemento de amalgamiento que unió la religión maya con la cristiana. “La Cruz fue un símbolo importante para los mayas, era como un Oráculo que ‘aconsejaba’ qué hacer durante el movimiento rebelde”, añade el excatedrático. En tanto, Chab Cárdenas destacó la importancia de la restauración de la Cruz Verde, “no sólo como un elemento cultural, sino por su significado, connotación religiosa, vinculación con la localidad y diversos hechos históricos que se relacionan con la Guerra de Castas. Recuerda que en 2021, durante los trabajos de restauración de la capilla de la Inmaculada Concepción, ubicada en el centro de Pisté, los arqueólogos del INAH hallaron un cuartel militar. “Esta plaza está asociada a un destacamento militar que estuvo en el Siglo XIX y principios del XX, como parte de un programa de pacificación en esta zona de Yucatán”, agregó. Su mirada se dirige al centro de la plaza, donde turistas observan con curiosidad los albos trajes de mestizos con pañuelo rojo y alpargatas y las elegantes mestizas con ternos coloridos, cuando recalca que el traslado de la Cruz Verde a la Capilla conmemora la pacificación de los pueblos y el establecimiento de un nuevo acuerdo político, social y religioso. El arzobispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Yucatán, monseñor Pedro Mena Díaz, participó al inicio de la procesión para bendecir el símbolo religioso, cuyo color verde también significa vida y se toma de la ceiba (Yaxché), el árbol sagrado de los mayas. Tan importante es la ceiba que los participantes sembraron un árbol en la plaza central de Pisté, como muestra del sincretismo del pueblo maya. La restauradora del Centro INAH Yucatán, Natalia Hernández, reveló que la Cruz Verde data del Siglo XVIII y su proceso de conservación se basó en la estabilidad de la capa pictórica, que tiene iconográficamente la representación de la pasión de Cristo, “ahora el pueblo vuelve a tener su Cruz en buen estado para continuar con su culto.—

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