Acoso policiaco a un obispo

El prelado pide en Nicaragua que lo dejen decir misa

2022-08-05T07:00:00.0000000Z

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INTERNACIONAL

MANAGUA (EFE).— El obispo nicaragüense Rolando Álvarez pidió ayer a la Policía Nacional que lo dejen oficiar la misa con sus feligreses dentro de una parroquia, que se encuentra sitiada por agentes de las fuerzas de seguridad desde el miércoles, en medio de roces del Ejecutivo con la Iglesia católica. Monseñor Álvarez, obispo de la diócesis de Matagalpa (norte), explicó en una transmisión que se disponía a ofrecer la eucaristía de todos los jueves, cuando fue informado que los agentes policiales impedían el paso a la feligresía y a sus ayudantes. Entonces el jerarca salió del Palacio Episcopal, se puso de rodillas en la acera y elevó sus manos hacia el cielo, y recibió de un colaborador a Jesús Sacramentado y con el Santísimo se acercó a los oficiales, que se le retiraron, según la transmisión que hizo la diócesis de Matagalpa en redes sociales. El jefe de la policía departamental de Matagalpa, Sergio Gutiérrez, pidió al jerarca que cooperara y el obispo le respondió: “Los que no cooperan son ustedes”. “Los que no cooperan son la Policía porque no dejan entrar a los sacerdotes, al coro, a los seminaristas, a los muchachos que van a trasmitir mi momento de oración eucarística, de pastoreo, comunión y oración”, señaló. “Y ahora dice la Policía que coopere. Dice que somos nosotros los que metemos zozobra. Son ellos los que tienen la calle de la Curia acordonada, son ellos los que están en la puerta de mi casa sin dejar entrar a la gente”. El obispo Álvarez, uno de los más fuertes críticos del presidente Daniel Ortega, se preguntó: “¿Quiénes son los que meten zozobra? ¿Quiénes son los que aquí introducen el desorden? ¿Quiénes son los que no cooperan? Qué les juzgue el pueblo fiel de Nicaragua”. Luego señaló a la Policía, que dirige Francisco Díaz, un consuegro de Ortega, de no permitir la libre circulación, la libertad de movimiento, la libertad de expresión ni la libertad religiosa. “Pido que la Policía, por favor, con toda educación y ante el Señor, nos deje celebrar la eucaristía, nos dejen adorar a Jesús Sacramentado y se quiten de la puerta de mi casa, la puerta de la Curia, y dejen entrar al pueblo fiel de Dios que viene a adorar a su Señor”, abogó el obispo. En medio de alabanzas y oraciones, el religioso acusó a la Policía de crear zozobra y agitar los “ánimos y la fe tan sencilla de nuestro pueblo”. “El demonio quiere que caigamos en la tentación del odio, de la desesperanza, de la división. El odio se responde con amor, la división se responde con la unidad y la desesperanza, con esperanza”, puntualizó. Tras una hora, la Policía aceptó que ingresaran al Palacio Episcopal los dos sacerdotes y el obispo ofreció la eucaristía sin feligreses, aunque transmitida en directo a través de redes sociales.

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