El Covid y su impacto en la economía

FI L I BERTO PI NELO SANSORES ( * ) [email protected] y.net.mx

2022-01-14T08:00:00.0000000Z

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Compania tipografica Yucateca

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PAGINA EDITORIAL

La lucha contra el Covid se da no sólo en el terreno de la salud sino en otros ámbitos, principalmente, el de la economía que, en todos los países, se vio gravemente afectada por los cierres de empresas a que obligó. Desde los más grandes hasta los más pequeños sufrieron la caída de sus economías a niveles, en muchos casos, sin precedente en la historia de cada uno. En Estados Unidos, la economía se contrajo a un ritmo récord del 4.8% y 9.5% en el primero y segundo trimestres de 2020, respectivamente, antes de volver a crecer. Ese año, la caída en España fue de 11% del Producto Interno Bruto (PIB), su peor colapso en tiempos de paz; en el Reino Unido de 20.4%, entre abril y junio; Francia registró un descenso de 6% en el primer trimestre y una caída histórica de 13.8%, en el segundo. El retroceso de Alemania fue de 5%, el mayor desde la crisis financiera de 2008-2009. Hasta la casi invulnerable República Popular China vio caer el suyo en 6.8% en el primer trimestre, la primera contracción de su economía en 40 años. Y en el nuestro, el cierre casi total de su economía repercutió en una ————— (*) Maestro en Español. Especialista en política y gestión educativa caída del 8.5 por ciento en el PIB. No hubo país que se salvara del efecto destructivo. Cada uno lidió con la pandemia, en este campo, de acuerdo con su propia concepción sobre la forma de hacerlo. En México el esfuerzo se encaminó a aplicar medidas que tuvieron como objeto evitar el mayor deterioro de los niveles de vida de las capas menos favorecidas de la sociedad, sobre todo de sus sectores más vulnerables. Esta concepción tiene no sólo una orientación moral sino un fundamento pragmático: en la medida de que hay dinero circulando entre la población, que es la clientela que hace posible los negocios, hay incentivos económicos para que las empresas produzcan los bienes y servicios que la sociedad demanda. Aplicando una estrategia fundada en tres ejes: ahorrar al máximo para destinar todo lo ahorrado a: a) programas sociales y grandes obras que ocupen al mayor número posible de trabajadores, b) pequeños créditos a miles de micro y pequeños empresarios, con el fin de ayudarlos a sobrevivir, y c) no contraer más deuda pública para evitar seguir hipotecando al país, el gobierno condujo a éste, entre miles de misiles arrojados por una furibunda oposición que no ceja de poner obstáculos, hacia una recuperación que empieza a palparse. Un análisis somero de la situación que guarda el país después de dos largos años de ardua batalla —cuando aún no termina la pandemia ni se sabe cuándo concluirá—, nos da algunos elementos para evaluar si vamos bien o no. Algunos indicadores son: En octubre pasado, la compra de bienes y servicios por las familias en México, con excepción de vivienda y bienes de lujo, ligó cuatro meses consecutivos de crecimiento al aumentar ese mes 0.2 por ciento su consumo; asimismo, hasta ese mes el Producto Interno Bruto (PIB) registró un alza de 4.7% en el año. Antes de la pandemia, en febrero de 2020, había 20 millones 614 mil empleos registrados en el IMSS. En julio de ese año la cifra descendió a 19 millones 496 mil trabajadores. O sea 1 millón 114 mil empleos perdidos. Sin embargo, en diciembre de 2021 estaban ya recuperados: en ese mes fueron 20 millones 620 mil los registrados, 7 mil más que antes de la pandemia. Y si no registra más el IMSS es porque un buen número de patrones acostumbra despedir empleados en diciembre y recontratarlos en el nuevo año. Con eso evitan pagarles prestaciones y que adquieran derechos y, asimismo, eluden impuestos. El salario mínimo, que no es sólo medio de resarcimiento del esfuerzo de los más de 6 de millones de trabajadores que directamente lo perciben sino mecanismo de presión para elevar los del resto, ha subido en los tres años de esta administración hasta más que duplicarse, pues era de $88.36 diarios hasta 2018 y hoy es de $182.87, un aumento sin precedente del 107 por ciento. Por su influjo el promedio del salario de los trabajadores asegurados en el IMSS llegó en octubre a 13 mil 353 pesos mensuales. El peso no se ha devaluado. Mientras el sábado 1 de diciembre de 2018, hace tres años, día que se inició este gobierno, un dólar costaba en bancos 20.97 pesos, este martes costaba 20.91, una disminución de 6 centavos, contrario a lo que ocurría en sexenios anteriores. Para poner en contexto el hecho, digamos que en los tres primeros años de cada uno de los seis sexenios anteriores, el peso se devaluó así; con De la Madrid 643 %; con Salinas, 34.4 %; con Zedillo, 134 %; con Fox 19.2 %; con Calderón, 19.2 % y con Peña 32.8 %. Y eso que con ellos no hubo pandemia. La pandemia fueron ellos. En estos tres años la inversión extranjera directa creció en dos de ellos, 26,056 millones de dólares, en 2019, y 24, 832 millones, en 2021. Sólo decreció, ligeramente, en 2020. En los dos lo hizo por encima de las cifras obtenidas desde 2000, excepto en 2013, cuando una sola transacción, la compra de la Cervecería Modelo por Anheuser-Busch InBev, en 20,100 millones de dólares, constituyó el 72 % de toda la inversión extranjero de ese año. A la Bolsa de Valores no le ha ido nada mal. Ha aumentado sus ganancias en 27.7 por ciento en el tiempo que lleva la administración actual. Eso significa que en el país se están haciendo negocios redituables que muestran la existencia de condiciones favorables para la inversión. Y algo muy importante, no ha aumentado la cuantiosa deuda pública contraída por la avaricia de los ladrones del pasado, porque este gobierno no ha pedido nuevos préstamos. Si el porcentaje de ella comparado con el PIB ha aumentado es porque, como antes dijimos, el PIB decreció. Otros indicadores de la economía que no citamos muestran que el país está emergiendo, aun en medio de la pandemia, de manera firme y sostenida y que ha lugar para augurar un porvenir mejor que el que teníamos a la vista cuando éramos gobernados por los que se fueron y hoy, ilusos, pugnan por volver.— Mérida, Yucatán.

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